lunes, 18 de mayo de 2009

Tanto soñé contigo



Tanto soñé contigo que pierdes tu realidad.
Todavía hay tiempo para alcanzar ese cuerpo vivo y besar 
sobre esa boca el nacimiento de la voz que quiero?
Tanto soñé contigo que mis brazos habituados a cruzarse sobre
mi pecho cuando abrazan tu sombra, quizá ya no podrían 
adaptarse al contorno de tu cuerpo.
Y frente a la existencia real de aquello que me obsesiona y
me gobierna desde hace días y años, seguramente me
transformaré en sombra.
Oh balances sentimentales.
Tanto soñé contigo que seguramente ya no podré despertar.
Duermo de pie, con mi cuerpo que se ofrece a todas las
apariencias de la vida y del amor y tú, la única que cuenta
ahora para mí, más difícil me resultará tocar tu frente
y tus labios que los primeros labios y la primera frente
que encuentre.
Tanto soñé contigo, tanto caminé, hablé, me tendí al lado de
tu fantasma que ya no me resta sino ser fantasma entre 
los fantasmas, y cien veces más sombra que la sombra que
siempre pasea alegremente por el cuadrante solar de tu vida.

Robert Desnos
                                               A la mystérieuse (Corps et Biens)

domingo, 10 de mayo de 2009

La Isla (Fragmento)


"(...) Flotaba con los cisnes en la suave superficie, entre el aquí y la lejanía, entre el entonces y el ahora (...) Flotaba en la superficie, entre lo real y lo imaginado, entre lo que nos viene de afuera y lo que nos llega de adentro, de muy, muy adentro.
 Se llevó la mano a la frente y de pronto las palabras se transformaron en las cosas y los sucesos que representaban; las imágenes se convirtieron en hechos. Él flotaba realmente.
-Flotaba -insistió la voz con suavidad-. Flotaba como un ave blanca en el agua. Flotaba en un gran río de vida... un gran río liso y silencioso, que fluye con tanta, tanta serenidad, que una casi podría pensar que el agua está dormida. Un río dormido. Pero fluye irresistiblemente. La vida fluye silenciosa e irresistiblemente hacia una vida cada vez más plena, hacia una paz viviente, tanto más profunda, tanto más rica y fuerte y completa cuanto que conoce todos sus dolores y desdichas, los conoce y los acoge y los convierte en una sola cosa con su propia sustancia. Y hacia esa paz está flotando usted ahora, flotando sobre ese río liso y silencioso, que duerme pero que es irresistible, y es irresistible porque duerme. Y yo floto con él. (...)" 
                                                                          
                                  Aldous Huxley

jueves, 23 de abril de 2009

El Pozo y el Péndulo (Fragmento)


"Estaba impaciente por servirme de mis ojos, pero no me atrevía. Tenía miedo del primer golpe de vista sobre los objetos que me rodeaban.
No era que temiese mirar cosas horribles, sino que estaba aterrado ante la idea de no ver nada.
A la larga, con una loca angustia del corazón, abrí vivamente los ojos. Mi horroroso pensamiento se encontraba confirmado; La negrura de la eterna noche me rodeaba." 

                                         E. A. Poe


martes, 21 de abril de 2009

La Inspiración


Cosa rara la inspiración... viene cuando no se la llama y deja su huella en todo medio que esté al alcance de la mano: pared, blós, hoja suelta.
Cuantas veces necesitamos ese poquito extra para poder escribir una cosa y se nos es negado sin explicación, hasta que un día cualquiera no podemos parar.
Desencadenada por un beso, por una secuencia insólita en la calle, a veces por sustancias ajenas al cuerpo y a veces por el mismo tedio, nos encontramos ante la pantalla en este caso, haciendo alarde de vocabulario y verborragia sin tener algo realmente potable que expresar, esclavos de la inspiración. Porque, si te fijás, no estoy hablando realmente de algo; estoy dando vueltas sobre un tema equis (x) que ubiqué en la parte superior a modo de título, y ahora estoy procediendo a irme por las ramas inventadas de este asunto.
Pero retomando. Lo que me motivó a escribir esto fue la falta, justamente, de tópico. Tengo un blog (este, el que estás leyendo) y hace meses no lo actualizo, entonces pensé... (sí, pensé) si alguien sigue esto -facu, fiel lector- debe querer ver algo nuevo. Porque lo mismo mucho tiempo aburre. 
¡Viejo vicio humano!
En seguida nos cansamos de las cosas; de las cosas materiales claro está, porque de la esencia de las cosas no nos embolamos... a modo de ejemplo:
Escuchar siempre el mismo CD aburre, entonces compramos otro.
Ahora la esencia del hecho -escuchar música- se mantiene. 
Estar con la misma también, entonces buscamos otra.
Pero el hecho -ser, estar, fornicar- se mantiene, perdura en nuestra lista de cosas que nos gusta hacer.
Que fácil que es irse por las ramas. ¡Menos mal que iba a retomar!





miércoles, 18 de febrero de 2009

jueves, 12 de febrero de 2009

Siddhartha (Fragmento)


(...) Cuando arrojas una piedra al agua se va al fondo por el camino más corto. Así sucede cuando Siddhartha se propone algo. Siddhartha no hace nada, espera, piensa, ayuna, pero avanza a través de las cosas del mundo, como la piedra a través del agua, sin hacer nada, sin moverse; es empujado, se deja caer. Su meta le atrae, pues no deja penetrar nada en su alma que pueda entorpecerle el camino hacia su meta. Esto es lo que Siddhartha aprendió junto a los Samanas. Esto es lo que los necios llaman sortilegio, y creen que el sortilegio es obrado por los demonios. Los demonios no hacen nada, no hay demonios. Todos pueden obrar prodigios, todos pueden alcanzar su meta si saben pensar, si saben esperar, si saben ayunar. (...)

domingo, 8 de febrero de 2009

jueves, 5 de febrero de 2009

domingo, 28 de diciembre de 2008

El Gran Dictador - Charles Chaplin
Discurso Final


lunes, 1 de diciembre de 2008

Las Aventuras de Huckleberry Finn (Fragmento)

(...) Más o menos una hora después de comer todo el mundo dormía la siesta, algunos en sus sillas y otros en sus habitaciones, y resultaba todo muy aburrido. Buck y un perro estaban tirados en la hierba al sol, dormidos como troncos. Yo subí a nuestra habitación pensando en echarme también la siesta. Vi a la encantadora señorita Sophia de pie en su puerta, que estaba al lado de la nuestra, y me hizo pasar a su habitación, cerró la puerta sin hacer ruido y me preguntó si la quería, y yo le contesté que sí, y me preguntó si le haría un favor sin decírselo a nadie y le dije que sí. Entonces me contó que se había olvidado el Nuevo Testamento y lo había dejado en el asiento de la iglesia entre otros dos libros, y que si no querría yo salir en silencio e ir a buscárselo sin decirle nada a nadie. Le dije que sí. Así que me marché tranquilamente por el camino y en la iglesia no había nadie, salvo quizá un cerdo o dos, porque la puerta no tenía cerradura y a los cerdos les gustan los suelos apisonados en verano, porque están frescos. Si se fija uno, casi nadie va a la iglesia más que cuando es obligatorio, pero los cerdos son diferentes. (...)

El Observador