Se llevó la mano a la frente y de pronto las palabras se transformaron en las cosas y los sucesos que representaban; las imágenes se convirtieron en hechos. Él flotaba realmente.
-Flotaba -insistió la voz con suavidad-. Flotaba como un ave blanca en el agua. Flotaba en un gran río de vida... un gran río liso y silencioso, que fluye con tanta, tanta serenidad, que una casi podría pensar que el agua está dormida. Un río dormido. Pero fluye irresistiblemente. La vida fluye silenciosa e irresistiblemente hacia una vida cada vez más plena, hacia una paz viviente, tanto más profunda, tanto más rica y fuerte y completa cuanto que conoce todos sus dolores y desdichas, los conoce y los acoge y los convierte en una sola cosa con su propia sustancia. Y hacia esa paz está flotando usted ahora, flotando sobre ese río liso y silencioso, que duerme pero que es irresistible, y es irresistible porque duerme. Y yo floto con él. (...)"
Aldous Huxley

